
Para votar con criterio hay que tener toda la información. Pero la información objetiva, basada en datos contrastables.
Al igual que ese maestro de la foto manda callar a sus alumnos, ahora nos están mandando callar a nosotros. Yo supongo que los docentes tendremos algo que decir, porque se presupone que sabemos de nuestro trabajo. Da igual: una vez más, nadie nos consulta. Y además, en este caso, se nos impide dar nuestra opinión. Ni siquiera podemos darla desde un punto de vista profesional.
Bien, yo daré la mía. Aquí, en mi blog personal.
Soy castellanohablante, nací en un entorno castellanohablante y en él me crié, lejos de Galicia. Mi familia, gallega, me inculcó siempre el amor por esta tierra. Todos los veranos regresábamos a ella, todos mis primos estaban aquí. Mi madre me ha deletado infinitas veces con un estupendo caldo gallego (para mí el mejor del mundo), con cocidos gallegos insuperables, con filloas, orellas, grelos, lacón... La música de Milladoiro, de Fuxan os Ventos, de Brath... sonaba con mucha frecuencia. Íbamos a Ortigueira a disfrutar de ella, paseábamos por Sargadelos, por San Andrés de Teixido, por enormes playas de A Mariña. En todos esos lugares mi padre se deleitaba hablando en gallego con las gentes del lugar. Era su regreso particular a los años de su infancia.
Soy castellanohablante. Cuando llegué aquí hace unos años, decidí recuperar el idioma de mi padre. Poco a poco lo aprendí. Aquí se están criando mis tres hijos. Soy castellanohablante, y por ello decidí desde el principio que quería que a mis hijos les hablasen en gallego en la escuela. Así, pensaba yo, compensaría la falta de este idioma en casa. Al fin y al cabo lo hablo, pero en casa no me sale, no es mi lengua materna. Cuando hablo a mis hijo en gallego (pardiez que lo intento) ellos me contestan en castellano. Por eso deseo que reciban muchas clases en gallego. No quiero que en el futuro se sientan mal por no dominar una de las dos lenguas.
A mi hija Patricia le acaban de dar un premio importante por escribir una historia en gallego. Nos pusimos muy contentos. Ella lee muchísimo en español y escribe muy bien. No me gustaría que no supiese hacerlo en gallego. Le tiene cierta manía (porque de pequeñita no lo entendía bien) y poco a poco va utilizándolo más. Hace tiempo que no dice nada negativo del gallego.
Por eso, porque soy castellanohablante, porque me gusta Galicia, porque me gusta el gallego, quiero que se garantice que mis hijos serán competentes en las dos lenguas al finalizar sus estudios obligatorios. No sé cómo se tiene que hacer, pero puedo asegurar que para ello es imprescindible que reciban muchas clases en gallego, todas las necesarias.
Doy mi opinión como padre porque no me preguntan como profesor.
Al menos así me harán algo de caso.