16 enero 2007

Cambio de estética en Musicados

Como podéis ver, hemos cambiado la plantilla del blog.

Sí, ya sé, ya sé... ésta es mucho más seria. Pero la antigua era un poco fea, o al menos eso nos parecía (será que estábamos cansados de ella).

La verdad es que he estado dudando entre esta plantilla y otra con algo más de color (no demasiado, todo hay que decirlo). Así que me gustaría que me dejárais comentarios en este post acerca de los cambios: si os gustan, qué os parecen, etc.

La razón principal para cambiar es que buscaba algo con fondo blanco y que los diferentes posts o entradas (artículos) se diferenciasen claramente, desde su título hasta dónde acababan.

Bueno, este blog es de todos los miembros del IES Leiras Pulpeiro, así que estaré atento a vuestras sugerencias.

S2

15 enero 2007

Un ojo en el cielo



¡Qué delicia es escucharla!

Conozco muy, muy pocas cantantes que igualen el buen gusto y la sencillez de Noa.

Cuando era más joven me encantaba The Alan Parsons Project. Creo que Eye in the Sky es, probablemente, la canción más bonita que compuso.

Inmejorable.

¿Inmejorable?

Cuando, hace unos años, escuché la versión de Noa, alumbré de nuevo el poder de la música. Todo es reinventable. Esta cantante israelí no mejora la versión original, simplemente la hace de nuevo mirando a través de otro cristal. La desnuda, la mece, la acaricia, y todo parece nuevo. Sólo alguien con un gusto tan exquisito podría reelaborar y reinterpretar así.

No sabría con cuál de las dos quedarme. Las escucho de nuevo y cada cual me parece mejor.



Sin embargo, creo que la voz de Noa quiere envolverme, hipnotizarme...lo está logrando...



Vídeo de la versión de Noa en directo, con el cuarteto Solis.

¿Recordáis la película "La Vida es Bella"? El tema, principal, interpretado por Miguel Bosé y Noa no tiene desperdicio. Precioso.



Vivaldi y La Primavera: Primer Movimiento



Nigel Kennedy es un “enfant terrible” del panorama de la música clásica.
Provocador. Rebelde. Atrevido en sus interpretaciones. Deliberadamente infantil.

Las versiones de Nigel Kennedy son completamente heterodoxas. Más allá de criterios estilísticos, es su desbordante personalidad la que impone la pauta en sus conciertos. Hay un sector de público que no lo traga. Pero es muy pequeño. La mayoría queda seducida por el arte de este genio, que fue niño prodigio y alumno predilecto de Yehudi Menuhin. De mayor sigue teniendo cierto aire infantil.

Parece que lo hace todo con desenfado, pero lo cierto es que detrás de ese aparente desenvoltura hay una técnica soberbia y un dominio pleno del instrumento, en el que sin duda, además de un talento inmenso, se han invertido muchas horas de estudio riguroso. Kennedy es un virtuoso extraordinario con un mecanismo perfecto que se luce en unos tempi llevados al extremo de la velocidad imaginable.

Pero no se queda en la técnica, sino que este violinista interpreta las obras de forma global. No es solo una versión musical la que ofrece: son versiones teatrales y ejemplos de una filosofía de vida. Este violinista se presenta vestido como un payaso, con ademanes de payaso. Interpela al público, baila por el escenario, hace locuras, se baja al patio de butacas, bromea con los músicos, se divierte. ¿Y la música? La música está presente en su más alta expresión para quien tenga oídos, quiera escucharla y no se deje distraer por la puesta en escena. Sin embargo, el teatro contribuye, sin duda, a crear un espectáculo completo, en el que se establecen lazos muy especiales con el público. La música no sólo es sonido, también es comunicación, emoción y teatro.

En este vídeo interpreta el primer movimiento del Concierto “La Primavera”, perteneciente a la obra “Las Cuatro Estaciones”, de Vivaldi (como ya sabréis, cada estación es un concierto independiente).

Es una obra barroca para orquesta de cuerdas (violines, violas, violonchelos y contrabajos). Para los que ya habéis estudiado Historia de la Música, fijaos en el clave interpretando el Bajo Continuo: es el instrumento de teclado negro.

Nigel Kennedy actúa como solista, pero a ratos dialoga con otro violinista que está colocado entre los demás: se trata del Primer Violín, supuestamente el más avezado de entre los ejecutantes de este instrumento en la orquesta. Juntos pintan maravillosamente en el aire los trinos de los pájaros que despiertan en Primavera.

Toda la obra transmite luz, alegría, pasión.............VIDA.

Y Nigel Kennedy, con su incansable adolescencia, nos despierta del letargo invernal en el que permanecemos y nos hace desear que llegue marzo ya, que llegue, que llegue...




17 diciembre 2006

La dulzura de Bacarisse




 Después del post anterior sobre Tom Waits, me apetecía darle la vuelta a la tortilla: del sonido más mugriento y cargado de áspera expresividad, a la dulzura más sublime de una de las melodías más bellas que se han compuesto: la Romanza del Concertino para Guitarra y Orquesta de Salvador Bacarisse.

Hay que reconocer que el sonido emanado de una guitarra es especial. Y no todo se reduce al Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo.

Bacarisse se exilió a Francia al finalizar la Guerra Civil. Allí vivió desde entonces y allí murió. En estos días en que tratamos de recuperar la Memoria Histórica, no olvidemos tampoco a los que, aunque no murieron de un tiro en una cuneta, tuvieron que abandonar su tierra para no recibirlo.

Quizá no fue Bacarisse un innovador, quizá no arriesgó demasiado en sus composiciones. No deja de ser, además, un compositor menor al lado de los Falla o Albéniz. Pero es indudable que en esta obra compuso una de las melodías más bonitas de la música orquestal.

Sentaos plácidamente en vuestros sillones y escuchadlo. Es toda una joya.








15 diciembre 2006

Tom Waits: el diamante que prefirió quedarse como carbón





Leo en EL PAIS un reportaje sobre el último disco de Tom Waits: Orphans: Brawlers, Bawlers, Bastards (es decir: Huérfanos: Bronquistas, Berreadores y Bastardos).

Como dice Diego A. Manrique, sus canciones son “diamantes que prefirieron quedarse como carbón”. Tom Waits es, probablemente, uno de los mayores creadores de canciones de las últimas décadas pero, cantadas por su voz rota, ahogada, de “piano borracho”, son como Cenicienta sin su traje de fiesta: piedras preciosas para el que las sepa apreciar, pero carbones que pasan de largo ante la indiferencia de los que no se paran a escucharlas.

Esa creatividad desbordante sobrepasa las limitaciones de su sucia voz. Sin embargo, el propio Waits busca ese sonido sucio (algunas las grabó en su cuarto de baño) para pintar los submundos de alcohólicos, prostitutas y derrotados a los que nos tiene acostumbrados.


“...Apenas ofrece conciertos, pero Tom Waits no para de hacer música. Nunca confundió creatividad con técnica o tecnología y eso explica que el próximo día 20 publique el formidable Orphans, tres discos con 56 piezas, de las que 30 son inéditas. Dejando aparte su vocación iconoclasta, se podría afirmar que, en comparación con Bob Dylan y otros cantautores de la primera división, Waits es una verdadera máquina de parir canciones...”


La entrevista no tiene desperdicio:

“...En Bastards, Waits se regocija en su lado más experimental (...) e incluye varios relatos hablados, sin música, chocantes, como Children’s story, un cuento para niños tremendamente cruel o el poema de Bukowski ‘Nirvana’. Brawlers se mueve en el entorno del blues, mientras que Bawlers incluye temas compuestos para películas, baladas que arrastran la tristeza que impregnaba su primera época o versiones sucias de temas como el clásico de Leadbelly Goodnight Irene...”

En este álbum también ha utilizado alguno de esos instrumentos obsoletos o inventados que usted colecciona… ¿Me podría explicar qué es un piano borracho?
Supongo que un piano desafinado, o al que le faltan algunas teclas, o al que le ha llovido encima.
De repente, como si alguien hubiera preparado la escena para contestar a la pregunta, Tom Waits se queda mirando a su izquierda, se levanta, se acerca a un mueble que está cubierto con plástico azul y, ¡zas!, descubre un piano de madera hinchado, sucio, mojado y con las teclas desquiciadas: “¡Esto es un piano borracho! Inténtele sacar algún sonido, saldrá como ahogado…”. El piano resplandece en su deterioro en medio del patio polvoriento y olvidado de Little Amsterdam, mientras Tom Waits lo mira embelesado. “Es una lástima…”, balbucea.”



Escuchad dos clásicos de Tom Waits (Downtown Train y Jersey Girl) y dos de las canciones del nuevo disco (What Keeps Mankind Alive y Walk Away):

Downtown Train


Jersey Girl


What Keeps Mankind Alive


Walk Away


¡A disfrutar!